martes, 22 de septiembre de 2009

Ya tenemos preparado el trabajo de 3º para la primera evaluación

En Cultura clásica de tercero de ESO dedicamos el trabajo de la primera evaluación a los principales restos arqueológicos y monumentales que dejaron los romanos en nuestro país. La planficación del trabajo está en un documento en formato pdf en la sección "otros materiales". Sigue los consejos del profesor, sobre todo el de comenzar cuanto antes para no andar con apuros al final.

En la fotografía tienes una bonita imagen del puente de Alcántara, en Badajoz, uno de los vestigios romanos que no puedes dejar de incluir en el trabajo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Hemos alquilado un almacén

Como vamos a necesitar espacio para alojar algún documento de vez en cuando, hemos alquilado un pequeño almacén para ese propósito. Por ejemplo, en la asignatura Cultura clásica y mundo moderno de cuarto de ESO, se nos acabaron las fotocopias de la presentación del primer proyecto. Para que no tengáis que esperar a que llegue la próxima clase, o para salvar unos cuantos imponderables (olvido del profesor, avería de la fotocopiadora y otras cosas tales), podéis acudir al almacen vía internet, y allí tenéis el material, en la columna lateral, en el epígrafe Otros materiales.

Aprovecho la ocasión para daros a contemplar una inquietante versión pictórica de Medea. Se debe al pintor francés Henri Klagmann (1842-1871). En ella, la famosa hechicera, humillada por su marido Jasón, que la ha postergado por otra mujer, se muestra indecisa antes de acometer su dolorosa venganza, la muerte de sus dos hijos. Su instinto maternal pugna con su altivo orgullo herido. Con la mano izquierda ase con determinación el puñal, pero su rostro parece ceder ante el inocente apego de los pequeños. Si no supiéramos el trágico desenlace de la escena, nadie lo podría presuponer a partir de este estraño cuadro. En él, todas las fuerzas parecen estar aún en pugna.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Atrapados en el laberinto


La verdad es que para bajar el cuadernillo, en vez de una dirección os di un laberinto, y sin el hilo de Ariadna, para poder guiarse un poco por él. Supongo que os quedaríais atascados en la página del departamento, sin saber donde girar. Es una buena ocasión para que pongamos de largo el blog, que pretendemos que sea nuestro ágora cibernética. De momento, hay que salir del laberinto (ya sabéis que el que levantó Dédalo era tan perfecto que, ni el mismo, era capaz de salir, y tuvo que improvisar una fuga aérea). En la parte derecha del blog, bajo el epígrafe "material básico", hay un enlace con el cuadernillo de ejercicios y con los dos glosarios. ¡A ver si esta vez hay suerte!

lunes, 14 de septiembre de 2009

A tres días de embarcar...

El curso ya está a punto de empezar, y no soplan para nuestra nave dulces céfiros, sino que un bóreas frío y cruel casi nos hace zozobrar sin haber salido aún del puerto. Resulta que vamos a ser muy pocos los que embarquemos en la nave Argo otra vez en busca del dorado vellocino. Es sorprendente, cuando todo el mundo sabe que ésta es la única embarcación que mantiene agudas conversaciones con sus tripulantes. El pasado año sólo uno de nuestros Argonautas no llegó a la Cólquide, se extravió, como le sucedió a Hércules, en busca de no se sabe qué hermoso Hilas. Pero los que allí llegaron fueron hechizados por el embrujo de Medea y no quisieron volver. Todavía no sabemos si uno o ninguno de aquellos intrépidos arribará en las costas de motaraz Tesalia. Pero dejémonos de lamentos, seamos positivos (y prácticos). Sed todos y todas muy bienvenidos.

Este curso tenemos este cuaderno de viaje, esta bitácora, para guiar nuestro rumbo. Ya hablaremos de él, y del uso que le podemos dar. De momento, en su parte derecha está el enlace que nos vincula con los principales recursos de las asignaturas que dependen de este departamento, y a la presentación de las mismas. De momento, eso es suficiente.

martes, 8 de septiembre de 2009

¿Quién es ese Tiresias que firma las entradas?


Para los griegos que deambulan por la epopeya homérica, había tres profesiones tocadas por la divinidad (inspiradas, entendida la palabra en su valor etimológico, con el espíritu del dios dentro de sí), la del sacerdote, la del aedo o cantor ambulante de versos y la de adivino. En la mitología griega, además de otros muchos entes y gentes dotados con ese don, existen dos grandes augures que se reparten los dos ciclos míticos que más cultivo literario ofrecieron: Calcante para la guerra de Troya (el gran argumento épico), y Tiresias para Edipo y sus infortunados descendientes (el gran argumento trágico). Un buen adivino, como un buen aedo, es anciano, para que vaya cargado de sabiduría y desapego, y ciego, para que sepan escuchar la voz de dios que habla en su interior y nada les distraiga. Aunque tal vez Calderón de la Barca se excedió cuando en una de sus comedias tildó al pobre Tiresias de caduco esqueleto. No tiene asiento fijo, ambula con el peso de sus profecías de aquí para allá, y es una falta abominable causarle algún mal o tratarlo con desconsideración.

Tiresias es la única persona de la que se tiene noticia en la antigüedad que fue hombre y mujer en etapas sucesivas de su vida. Este capítulo, un punto escabroso, lo dejaré sin contar. Pero a resultas de esa prodigiosa experiencia le fue dada como castigo la ceguera y como ventura, la ciencia del vaticinio.

Ser adivino en Grecia era una pesada carga. Se solían dar malas noticias, y a los poderosos, ávidos de saber su destino, no les gustaba que éste fuera funesto. El pobre Tiresias se siente abrumado cuando le tiene que decir a Edipo que, sin darse cuenta, ha matado a su padre y está casado con su madre: ¡Cuán terrible es ser sabio cuando la sabiduría no reporta provecho a quien la tiene! (Esta queja, según Sófocles, exclamó abrumado el desdichado augur).
Entre el profesor y sus alumnos, lo suyo es que el anciano caduco, un poco más sabio en sus cosas, sea el primero, y esa es la razón por la que hemos escogido ese nombre, más realista que otros muy tentadores, como Narciso, Paris o Adonis, que se prestaban a nuestra imaginación.